jueves, 4 de agosto de 2011

Técnicas para abrir una caja fuerte.

Para conocer a alguien no tienes que hablarle. Necesitas sentarte en silencio a verlo fijamente a los ojos y este completará la historia de tu vida con las barreras de su imaginación. Funciona de esta manera: los ojos, espejo del alma, son la parte más delicada; nuestro órgano más honesto, de ahí la necesidad de protegerlo así sea con complejas historias sobre los valientes curiosos que los miran. Inútil e irrelevante cuando se trata de este sutil arte que a continuación describiré.

Miras a alguien a los ojos y este siente que te inmiscuyes en su alma, escarbas con sus recuerdos y desnudas su espíritu; con mucha razón porque: si te centras en el iris, lentamente notarás que su rostro desaparece y será el, quien te cuente la historia de esa persona; podrás encontrarte con vidas fascinantes y sumergirte en la piscina del sub-consciente, hallar aquel lienzo que abandonó el niño interno, pintado a medias pero con pasión, con aquella magia que sólo sale del interior humano.

Si después de esta experiencia quieres aventurarte más en el otro, dale un vistazo a su pupila. En la pupila están nuestros sueños, lo que queremos ser; esta nos contará con sumo detalle lo que nuestro interlocutor quiere; debo advertir que podríamos encontrarnos con personas que desean saltar por la ventana, morir en llamas o tomarse fotos con su perro en una cámara hiperbárica. Esta se contraerá o se dilatará en función de las ganas que tenga el sujeto de realizar su sueño.

Finalmente, tenemos a la cornea, invisible y misteriosa. Casi in-detectable, esta guarda nuestros secretos. Si puedes concentrarte lo suficiente para verla, encontrarás a tu observado, desnudo ante ti. Legible, pero a la vez apasionante y divertido, casi tanto como tu libro favorito.

Sin embargo, todo esto puede desaparecer en sutil pestañeo. Efímero como todo buen momento; es necesario tener la concentración precisa para descifrar y desbaratar al otro. Esculcar sus ojos y volver a tus pensamientos como si dieras un paseo en su cuerpo.