sábado, 2 de julio de 2011

Inspiración, ingenio y creatividad.

Encontrarse en un vacío de inspiración no es sencillo. Se dice que las patadas más fuertes se dan un instante antes de ahogarse; cuando uno empieza a visualizar la puerta que divide la vida de la muerte, justo ahí, hay un clímax inexplicable, una energía poderosa de muy fácil y rápida combustión. Ningún otro ejemplo nunca podrá explicar mejor lo voluble del ingenio y la extraña excitación que produce la creatividad.

Se tiene o no se tiene; hablar de la inspiración es como hablar de Dios, es algo que aparentemente nos rodea, mágica, brillante, pero imperceptible. Puedes dejar que defina toda tu vida, o todas tus desgracias. Mientras que de ingenio y creatividad se habla como si estuviéramos asistiendo a un funeral, a todos nos hacen falta, todos los necesitamos y daríamos cualquier cosa por tenerlos de vuelta. Hemos glorificado esas palabras, tanto hasta el punto de convertirlas en sinónimo de fama, dinero y poder.

El fracaso es inminente, despreciado y temido. En el pequeño relato de nuestras existencias, fracaso es igual muerte. Si alguna vez  te haz sentido fracasado sabes qué es sentir ese cosquilleo escalando tímidamente tu columna vertebral, apoderándose de cada uno de tus folículos, entregándole pleno control de ti a tu sangre, que corre rápidamente por tus venas, congestionandolas y abultandolas. Convirtiéndote, en una bomba sudorosa que encara a la derrota.

Sin embargo,  pienso que deberíamos abrazarnos al fracaso; así como muchos le rinden culto a la muerte con la frase "lo único seguro es la tumba" como su única oración. Deberíamos glorificar el fracaso en vez de la creatividad y la inspiración; porque el profundo temor que le confiamos es más combustible que cualquier musa, o cocktail de pulsos electromagnéticos en nuestros cerebros.

Hoy declaro que confío más en mis fracasos que en mis logros; ciertamente, porque son más las veces que he sido reducido a sangre, sudor y cosquilleo que glorificado y enaltecido por aquellas tres mitificadas palabras.