sábado, 4 de junio de 2011

Vida fragmentada.

Contra un muro hemos chocado. Esquirlas, sangre y lagrimas; a eso hemos sido reducidos. No importa cuánto jadeemos, gritemos y nos desgarremos. Nunca podremos rehacernos.

Ella estaba allí y yo aquí. Parece tan obvio ahora, pero entonces era imposible distinguir. Éramos dos en el pasto jugando a ser uno. Nuestra humanidad era como una pintura indescifrable: hermosa, pero incomprensible. Su piel era miel cubriendo todo mi cuerpo: con su espesor bañaba mi vida de brillo; de aquellos errores cuyas consecuencias valen la pena.

Ni todas las risas, ni todos los cigarrillos mentolados podrán salvarnos. Sus ojos posándose en sus heridas, nuestra vida escapando por las cañerías, sus manos perdidas en la lluvia que lava su boca llena de maldiciones. Su cartera, a unos metros. Una botella de vodka, aquella ilustración de la virgen, su celular, billetes húmedos, dos tampones y tres condones. Esparcidos sobre el pavimento, son estrellas en el firmamento del dolor.

Aquí termina esta pieza. Las luces estroboscópicas, el maquillaje de retirado fácil, los tragos sabor arco-iris; hoy son permutadas por el reflejo de las luces en los charcos de agua, el humo que ennegrece nuestros rostros y el sabor metálico de la sangre en su paladar. A donde vamos sólo habrá silencio.

Dicen que la escucha es el último sentido en esfumarse en un cadáver; es quizá así como se pagan los pecados cometidos. Escuchando todo sin poder reaccionar. Contemplando con sonidos tu propia muerte. Tendido junto a ella, en silencio, extiendo mi mano para palpar su existencia antes de que se desvanezca con la madrugada.

Tan obstinada nunca pude detenerla. Siempre presumía sobre lo bien que manejaba a altas velocidades. El último trago siempre es el más amargo, el más doloroso. Sin reflexionar sobre ello, vivimos nuestras vidas como en una autopista; aceleramos sin saber siquiera a dónde nos dirigimos. Hoy con el cosquilleo que recorre mi nuca me doy cuenta de ello. Es una lástima que este freno a nuestro ímpetu sea definitivo.