El año está a punto de llegar a su fin. Como fue usual durante todo 2014, cada segundo estamos más cerca del 2015; creo que es el momento de hacer un alto y hablar de todo lo que hizo al 2014 un buen año.
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| Gracias a Peter Thoeny por la foto. En Flickr |
Podría empezar por lo obvio, en 2014 me aceptaron en la maestría; pero eso es algo que llevo celebrando desde marzo y de verdad siento que en este punto me encuentro parado en la delgada línea en donde la emoción de empezar culmina y se convierte en una cuestión de constancia y dedicación. No lo tomen a mal, amo lo que estoy haciendo y planeo continuar; es sólo la estación necesaria en donde uno aprende a diferenciar realmente lo importante de lo trivial.
Si me pidieran definir lo que fue el 2014 para mí, diría que fue el año de las expectativas. El año que comprobó la teoría de que el éxito se debe al trabajo duro, a la capacidad de comprender que las cosas buenas sólo vendrán si se tiene una actitud positiva. El año en el que al fin empecé a cimentar un futuro diferente. Que contra todo pronóstico conseguí encontrar estabilidad en las cosas pequeñas -como escribir en mi blog por ejemplo-; aparentemente, me sucedió lo mismo de lo que hablan en la canción de Joy Division: "En la esquina de un cuarto sin ventanas encontré la verdad".
Espero, a diferencia de muchas personas, que el 2015 no me sorprenda; quiero que sea la reacción sucesiva a todas las acciones positivas que tomé este año, que cada pieza del engranaje que puse en marcha estos últimos doce meses funcione. Y descuiden, toda embarrada, todo error está contemplado para 2015, puesto que la vida lejos de ser perfecta está compuesta de mucho ensayo y error.
Quiero hacer esta entrada muy sencilla, pero sentida, quiero que cada uno de los pocos lectores que tengo mire momentáneamente hacia atrás y piense en todas las cosas que hizo en 2014, todas las decisiones que tomó y cómo esas decisiones van a impactar su 2015, su 2020 y que antes de hacer una vacía promesa de fin de año comprendan que dentro de unas pocas horas estarán cada segundo más cerca de 2016 y que cada milésima cuenta cuando se trata de la felicidad propia y de quienes uno ama. Que por ello debemos hacer que cada instante cuente.
Y nada, hoy salgan, diviértanse, pasen tiempo con los amigos y la familia. Cuando falte cinco para las doce vayan y abracen a su mamá; deseen con las uvas el poder abrazar esa mujer todos los días del año nuevo como si fuera un 31 de diciembre.
Recuerden lo que les dije hace un año, cualquier cosa que hagan hoy lo van a hacer todo el año nuevo. Yo rompí mi horrible tradición de no bañarme por flojera, espero que ustedes puedan darle un vuelco a sus vicios, que no peleen con nadie y lo más importante sonrían, sonrían como si toda la vida dependiera de ello, porque es así.
