viernes, 6 de mayo de 2011

Entrada Extra.

Existen personas que no olvidamos a las otras. Existen personas que dependen de otras, nunca me he preguntado el porqué. Parece tan sencillo de descifrar: Involucra un sujeto que gasta más tiempo del que debe en otro sujeto, ése otro sujeto o disfruta de ello o le repugna. Hoy me deleité viendo la mecánica de la dependencia.


Sintiéndome un documentalista de animales, observé todo el panorama al ritmo de Devendra Banhart. Es hermoso ver como un sujeto sale de su zona de comodidad para pensar y re pensar una frase que logre captar la atención de una dama. Sin embargo es muy triste ver uno que espera con una frase genérica conquistar una mujer en específico. 


Un escritor dijo una vez que el sexo es como un combate feliz entre los que se desean. Pienso que como buen combate, hay algunos que pagan por ver, inclusive por pelear. Los seres humanos hacemos muchas pericias antes de llegar a ese campo de batalla. Algunos sólo esperan que los gemidos, los rasguños, el sudor y el placer les caigan del cielo.  


¿Qué motiva a un hombre a ser facilista en ésos temas?  Por qué la necesidad de hacer las cosas más y más sencillas (ni hablar de artificiales).  Es fácil encontrar ídolos que cantan siempre sobre sexo y son adorados por hacer el camino más fácil a sus congéneres. Y es quizá más común encontrar personas que buscan batalla en todos lados, para siempre regresar a los mismos campos que alguna vez pisaron. 


Es así como todo el arte de la seducción pasa a ser una moda pasajera, maltrecha y mal diseñada. Lleno de lugares comunes y de personas que lejos de ser comunes citan frases de cajón; está plagado el camino de aquellos que se aventuran por la fantasía del cortejo. 


Mientras el sujeto que observaba en-finaba su  uñas para masacrar el idioma Español en la medida que escribía. Una mujer hastiada de los lugares comunes caminaba fuera de la página y se sentía ofendida por encontrarse con "lo mismo de siempre". Es así como se cambia al mundo. 


Sorprendido el sujeto sólo reúne el valor suficiente como para recoger sus palabras y arrojarse una vez más a la conquista; ¿Acaso Romeo reciclaba las palabras que le recitaba a Julieta? Ni hablar de la posible reacción que pudo haber tenido Helena de Troya si Paris le hubiese dicho "¿Y tienes novio?, ¿estudias o trabajas?". Quizá por lo originales ellos son recordados. 


Hay quienes prefieren el camino sencillo. Yo prefiero ser diferente. Más que por los beneficios, porque hay cierto placer morboso en ello.