domingo, 15 de mayo de 2011

Dramaturgia de bajo presupuesto.

Música con voces agudas y letras indescifrables, una copia de la revista Rolling Stone de 1981, manchas en la pared blanca, una colchoneta y tres cajas de vino tinto. Acostado con la frente en el piso y las piernas extendidas formando un triángulo con la pared lo hallé, con un puñado de cobijas en la boca y moscas cerca sus ojos. Gritaba: salúdenme monstruos del infierno. 


Lo tomé con mis manos. agarré su cráneo como si se tratara de una cabeza sin cuerpo, miré directamente a sus ojos y sus pupilas perdidas en un mar de agua salada. Una jeringa sobre la mesa, una cuchara y una vela apunto de apagarse. Lo abracé a mi y le dije todo estará bien imbécil. 


Sus sueños de rockstar, su voz, los momentos y las risas. Todos pasaban como un ferrocarril por mi mente; no comprendía qué sucedía. Ahora me explico a qué se refieren cuando dicen 'la vida cambia en un parpadeo'. Mi hermano, con quien compartía entrañas, pasiones y peleas, ahora se le escapa la vida en cada suspiro. Es como si su alma no pudiera sostener más su cuerpo. 


Pareciese que ayer eran los días en los que jugábamos en  la lluvia, con las gotas cayendo desde los árboles, con los gatos y los perros. Es hoy cuando tomo su cuerpo frágil, adornado con la misma mirada de mamá y lo meto en la ducha para que el agua le devuelva la lucidez que tenía cuando me explicaba matemáticas en el balcón.


Se fue persiguiendo una vida que nos vende la televisión y la radio. Mentiras que aceptamos como verdades y pretendemos asimilar como normales. La promiscuidad, la sinestesia inducida y las vidas absurdas; todo eso se fue su primera inyección de alucinógenos, lo que lo llevó con el corazón dilatado y las pupilas pequeñas a buscar esa burbuja de mentiras.  


Recuerdo aún la canción de The Velvet Underground, la ponía una y otra vez, orgulloso de tener el acetato; la tonada se escuchaba desde el callejón en las noches de neblina fría en las que no podía salir a jugar fútbol. Noches como esta, con una gran lluvia austral como la de Neruda. ¡Que sabores tan insípidos que a veces la vida nos da! ¿Quién diría que ahora se metería la canción por las venas? 


No habrá analogía que describa mi desespero y mi lástima. No habrá motivación que lo saque de este mundo. Cree ahora que la vida está pegada en el techo de su habitación, que sus tatuajes son medallas de guerra y que sus cicatrices se borrarán. Sigue siendo igual de ingenuo cuando dejó la casa por perseguir ésa vida que no existe. 


Lo saco de la ducha, frío y con los labios morados me dice que tiene sed, saco una botella de agua que llevaba en el morral y le doy a beber. Insisto en llevarlo a un médico, pero me dice que no. Nadie atenderá a un drogado, con la ropa sucia y sin dinero. Déjame aquí, he tenido peores que estas, si esto para ti es un infierno puedes irte, ahora aquí es mi paraíso. 


"Por mi se va a la ciudad doliente, por mi se ingresa en el dolor eterno, por mi se va con la perdida gente." - dijo-, cállate, le contesté, tu mente está tan perdida que ahora te crees una puerta. Rió, y empezó a toser, la expresión en su rostro cambió rápidamente, mientras se tocaba el pecho agonizante me dijo: Vete de aquí, abandona toda esperanza sobre mi. 


Murió asfixiado en su inmundicia y desesperado. Murió con la esperanza de conocer una vida diferente. Queriendo encontrar la felicidad a través de una inyección cada vez más larga. El asma que había sufrido durante la infancia; el médico fue muy preciso y contundente al decir que la heroína había generado cuadros de bronco-espasmo severo,  con el tiempo y su consumo se convirtió en un estrechamiento completo de las vías respiratorias y murió. 


Hoy frente a tu cadáver frío, me despido. Ojalá estés donde estés encuentres tu nube rosa y la luz final de la inspiración. 



viernes, 6 de mayo de 2011

Entrada Extra.

Existen personas que no olvidamos a las otras. Existen personas que dependen de otras, nunca me he preguntado el porqué. Parece tan sencillo de descifrar: Involucra un sujeto que gasta más tiempo del que debe en otro sujeto, ése otro sujeto o disfruta de ello o le repugna. Hoy me deleité viendo la mecánica de la dependencia.


Sintiéndome un documentalista de animales, observé todo el panorama al ritmo de Devendra Banhart. Es hermoso ver como un sujeto sale de su zona de comodidad para pensar y re pensar una frase que logre captar la atención de una dama. Sin embargo es muy triste ver uno que espera con una frase genérica conquistar una mujer en específico. 


Un escritor dijo una vez que el sexo es como un combate feliz entre los que se desean. Pienso que como buen combate, hay algunos que pagan por ver, inclusive por pelear. Los seres humanos hacemos muchas pericias antes de llegar a ese campo de batalla. Algunos sólo esperan que los gemidos, los rasguños, el sudor y el placer les caigan del cielo.  


¿Qué motiva a un hombre a ser facilista en ésos temas?  Por qué la necesidad de hacer las cosas más y más sencillas (ni hablar de artificiales).  Es fácil encontrar ídolos que cantan siempre sobre sexo y son adorados por hacer el camino más fácil a sus congéneres. Y es quizá más común encontrar personas que buscan batalla en todos lados, para siempre regresar a los mismos campos que alguna vez pisaron. 


Es así como todo el arte de la seducción pasa a ser una moda pasajera, maltrecha y mal diseñada. Lleno de lugares comunes y de personas que lejos de ser comunes citan frases de cajón; está plagado el camino de aquellos que se aventuran por la fantasía del cortejo. 


Mientras el sujeto que observaba en-finaba su  uñas para masacrar el idioma Español en la medida que escribía. Una mujer hastiada de los lugares comunes caminaba fuera de la página y se sentía ofendida por encontrarse con "lo mismo de siempre". Es así como se cambia al mundo. 


Sorprendido el sujeto sólo reúne el valor suficiente como para recoger sus palabras y arrojarse una vez más a la conquista; ¿Acaso Romeo reciclaba las palabras que le recitaba a Julieta? Ni hablar de la posible reacción que pudo haber tenido Helena de Troya si Paris le hubiese dicho "¿Y tienes novio?, ¿estudias o trabajas?". Quizá por lo originales ellos son recordados. 


Hay quienes prefieren el camino sencillo. Yo prefiero ser diferente. Más que por los beneficios, porque hay cierto placer morboso en ello.  

jueves, 5 de mayo de 2011

Ahora me da igual.

Hay ciertas personas que creemos tener siempre la razón. Lo digo porque pese a lo relajado que dicen algunos parezco, siempre me exalto con facilidad. Puesto que es como se dice por ahí, hay como tantas maneras de ver el mundo, tantas para iniciar una pelea. Quisiera cambiar éso, es sumamente molesto encontrar gente como yo en la calle. 


Lo reconozco, soy una de ésas personas que pretende arreglar el mundo con dos o tres palabras  medianamente redactadas. Hoy me dediqué a pensar un poco más en la individualidad de las personas; la gran mayoría de las veces que he peleado con una persona porque me ha hecho algo malo, resultaba siendo que yo ni siquiera era considerado en su existencia. Es decir, estaba peleando solo. 


Muchas veces dije: "odio a las personas que te sueltan un consejo a la primera oportunidad". Tristemente he descubierto recientemente que soy una de ésas personas que sueltan una crítica a la primera oportunidad. Descubrí que sufría por una humanidad de la cual no hacía parte.   


Cada persona es un mundo. ¿A mi qué me da derecho de aterrizar en ése mundo? ¿Una amistad? No sé el porqué, pero tengo la sensación de que la expresión 'me traicionó' es la que más viene acompañada de: 'Un amigo'. ¿Una relación padre e hijo? Según tengo entendido la finalidad de la reproducción es crear una vida independiente y no una extensión propia. 


Hace tiempo atrás abandoné la cruzada de entender al mundo, su naturaleza misma lo hace incomprensible. Hoy abandono la de cambiarlo, si algo comprendo ahora es que las personas no quieren ser cambiadas, ni corregidas. Éso de esparcir la semilla de la crítica me parece más trágico y patético que repartir consejos. 


Este es el manifiesto (mal redactado) de mi cambio. Junto el día de hoy la incomprensión con la despreocupación. No porque esté cansado de que no me escuchen, sino porque no quiero ser una de ésas personas que abren la boca sólo por el sonido que produce su eco en el vacío y tampoco quiero ser quien vaticine lo malo, lo bueno o lo catastrófico. Al fin y al cabo, la vida misma es buena, mala y catastrófica.