jueves, 6 de noviembre de 2014

En pocas palabras: Estoy desempleado.

Gracias a Flazingo por la fotografía. En Flickr.

En muchas palabras:




Hace dos semanas dejé mi cargo como Community Manager en una agencia de mercadeo digital. He estado en exactamente tres entrevistas desde entonces y no alcanzan a imaginar la cara que ponen cuando les cuento que me vine de Cartagena a Medellín a hacer una maestría; es de esperarse, nadie quiere contratar a alguien que inmediatamente va a necesitar un permiso para no laborar algunas horas o que en un año y medio probablemente solicitará un aumento salarial y de responsabilidades. No tengo ningún problema con eso, lo comprendo muy bien, claramente hay profesionales igual o más capacitados que yo y con todo el tiempo del mundo para asumir una posición Junior en una compañía.

Pese a ello, les confieso que ha sido un poco complicado adaptarme a este cambio; he organizado mi habitación unas tres veces, trapeando, barriendo y desinfectado hasta el último rincón, cambiado el sistema operativo de mi computador unas cuatro veces, leído -casi que en su totalidad- todos los libros que han recomendado en la universidad y visto varias de las películas disponibles en Popcorn Time (porque ya no alcanza para Netflix); y lo realmente agobiante de todo ello es concluir las actividades y pensar que sólo han pasado dos semanas.

Me resulta difícil imaginar en qué lugar de los meticulosamente organizados elementos de mi escritorio va a estar mi cordura cuando se cumpla el primer mes o los primeros seis. Como ven he reabierto este blog, lo cual claramente cuenta como un indicio de desesperación.

Quienes me conocen saben que tiendo a ser impaciente e hiperactivo, por eso repiten constantemente "no te desesperes", pero resulta inútil cuando los hechos más importantes de la semana pasan de ser el haber logrado incrementar la audiencia de una marca o reducir el costo de una campaña de PPC al mínimo a ser el haber conseguido más de 100 likes en un comentario de Facebook o que hayan patacones en el menú del restaurante al que voy a almorzar.

Aunque no todo es negativo, he logrado ponerme al día con algunos libros que había querido leer desde hace algún tiempo, ya conozco (casi que al pie de la letra) los errores del motor de búsqueda de las principales bolsas de empleo web y hasta he modernizado mi hoja de vida creando un formato digital en Sumry.

Las entrevistas, oh las entrevistas


Como les mencioné he estado en tres entrevistas, las tres tienen sus diferencias y similitudes, las principales diferencias es la forma como evalúan la parte psicológica; en algunos casos con pruebas como la 16PF, otras con una especie de entrevista rápida de cinco a quince minutos; ahora bien, por el lado de las similitudes -aparte de la cara que hacen cuando revelo mi situación académica- todas tienen una prueba de conocimiento. Lo curioso aquí es cómo aún las organizaciones no logran ponerse de acuerdo en qué preguntas generales hacer a los aspirantes de cargos digitales; como resultado de ello, crean estos cuestionarios con preguntas extremadamente abiertas (que toman una eternidad en contestar) o desactualizadas, en donde cuestionan por herramientas que ya no existen, como el check-in en Foursquare.

Y no lo digo en forma de crítica, sino como observación; véanlo de esta manera, en ese tipo de evaluaciones yo como candidato quedó en una muy mala posición si doy una mala respuesta. Imaginen en qué posición queda ante los ojos de los candidatos una organización que no mantiene al día sus procesos de selección o que formula mal las preguntas (probablemente es por párrafos como estos que nadie me contrata).

¿Y ahora qué?


Es probable que estén pensando que todo esto es mi culpa y sí, tienen razón. Yo decidí renunciar a mi trabajo y aventurarme a conseguir una nueva oportunidad en una ciudad que no conozco mientras estudio un posgrado. ¿Pero saben? No me arrepiento, siento que una vez más depende de mí fraguar mi destino, de construir algo sólido y que me motive a salir de mi cama todos los días a trabajar con una sonrisa. Quizá pueda sonar algo iluso, pero yo creo fervientemente que si algo no te hace feliz es tu deber cambiarlo. Probablemente los días, meses o años que se vengan no serán sencillos pero trataré de armarme de paciencia para vencer esta incertidumbre.

Por lo pronto, he decidido enfocarme en la universidad. Entregar los trabajos a tiempo y dedicar la mayor atención posible a perfeccionar los detalles de mi vida académica; me siento como si hubiera vuelto al pregrado y es bastante abrumador. Por obvias razones voy a continuar con mi búsqueda de trabajo o quizá siga escribiendo en este blog y active la monetización de Google, pero siendo franco, no creo que nadie vaya a leer todo esto. Quizá la salida esté donde menos espero encontrara, quién sabe...

Si llegaste hasta este punto es porque probablemente eres mi amigo, familiar o una persona que le importan las cosas que escribo y te doy las gracias, tenía muchas ganas de contar esta historia. Por ahora me despido esperando que hayas escuchado la canción que está en el inicio de esta entrada de blog, resume con un poco de humor mi situación actual. Hasta una próxima entrada.